Bueno, más bien se lo debo a mi Querida Mami. La adoro. Es muy guapa. Sé que he salido a imagen y semejanza de ella…
Mi madre se llama Clotilde y es una Gallina Clueca de baja condición que se dedica a picotear con gusto los excrementos ajenos en los estercoleros de la ciudad. Lo que más le gusta es saborear la mierda lenta y suavemente deslizándose por su garganta, tras lo cual se relame ufana su pico de gallinácea. Sí, sé que os puede sonar extraño tener una madre gallina, pero ¡realmente es así!.
Para las vecinas, mi madre es una maruja despreciable y conflictiva, chabacana y ordinaria que se regodea en el mal ajeno y es mala persona; por eso nadie la quiere y no tiene amigas. Pero en mi familia sabemos que eso es fruto de la envidia.
Ella dirige nuestra vida y nuestra mente. Controla todo lo que está a su alcance con una manipulación que sólo una gallina clueca podría hacer. Si se entera que mis hermanos o yo tenemos novio, patalea y se arrastra por el suelo cacareando envenenada por los celos enfermizos que la consumen día a día.
Y una vez…me pilló in fraganti cuando estaba en la cama con un drogadicto pervertido que conocí en una de mis noches de alcohol. Me hizo salir de la cama de un bofetón y me arrastró por el suelo cogiéndome del pelo mientras me pateaba la espalda y me llamaba bujarra, sarasa y maricón. Me sentí humillada y sucia como nunca; pero sé que mi mami lo hizo por amor.
Mi mami siempre se ha sentido avergonzada de mi condición de desviado sexual, pero poco a poco, me ha ido aceptando y ya me deja hasta ponerme sus vestidos, siempre y cuando no los impregne con mi fuerte olor corporal de vagabundo y chocho rancio.
¡Quiero mucho a mi madre!.