jueves
No es nada...estoy bien
lunes
Mi novio El Yoryas
Mi novio se llama Yoryas y es una piña tropical. Me quiere mucho y yo…tampoco puedo aspirar a nada mejor.

Mi novio se cayó varias veces de su madre, la palmera Palmira, cuando era aún una piña baby, y eso le dejó graves secuelas mentales. Digamos…que su coeficiente intelectual apenas llega a 60%. Y menos mal…porque si no, no estaría conmigo.
Mi novio y yo tenemos muchas cosas en común: aparte de un más que evidente retraso mental, nos gustan los mismos programas de la telebasura. Conoce a todos los concursantes de todas las ediciones de Gran Hermano, de O.T y de cualquier reality casposo e inmundo.
Mi novio se come los mocos cuando cree que nadie le ve y apenas se le entiende cuando habla pero eso me da igual: tampoco tiene nada interesante que contar. Es por eso que cuando estamos juntos pasamos largas horas callados, mirándonos fijamente y con la mirada perdida a los pies o a cualquier pared sin que por ello signifique que haya una crisis de pareja.
Mi novio cree que soy muy guapa y eso me gusta.
Me parece que aún no se ha dado cuenta de que soy un pobre engendro con aspiraciones a mujer, a pesar de que nos acostamos desde hace varios meses. Él es así y eso le hace más fascinante, igual que el reguero de babas que va dejando allá por donde pasa.
Me siento muy alagada de que conozcáis mi maravilloso e interesante mundo. El mundo de una travesti inmunda con olor a choto.
Os quiero.
Mi familia: mi querida mami
Bueno, más bien se lo debo a mi Querida Mami. La adoro. Es muy guapa. Sé que he salido a imagen y semejanza de ella…
Mi madre se llama Clotilde y es una Gallina Clueca de baja condición que se dedica a picotear con gusto los excrementos ajenos en los estercoleros de la ciudad. Lo que más le gusta es saborear la mierda lenta y suavemente deslizándose por su garganta, tras lo cual se relame ufana su pico de gallinácea. Sí, sé que os puede sonar extraño tener una madre gallina, pero ¡realmente es así!.
Para las vecinas, mi madre es una maruja despreciable y conflictiva, chabacana y ordinaria que se regodea en el mal ajeno y es mala persona; por eso nadie la quiere y no tiene amigas. Pero en mi familia sabemos que eso es fruto de la envidia.
Ella dirige nuestra vida y nuestra mente. Controla todo lo que está a su alcance con una manipulación que sólo una gallina clueca podría hacer. Si se entera que mis hermanos o yo tenemos novio, patalea y se arrastra por el suelo cacareando envenenada por los celos enfermizos que la consumen día a día.
Y una vez…me pilló in fraganti cuando estaba en la cama con un drogadicto pervertido que conocí en una de mis noches de alcohol. Me hizo salir de la cama de un bofetón y me arrastró por el suelo cogiéndome del pelo mientras me pateaba la espalda y me llamaba bujarra, sarasa y maricón. Me sentí humillada y sucia como nunca; pero sé que mi mami lo hizo por amor.
Mi mami siempre se ha sentido avergonzada de mi condición de desviado sexual, pero poco a poco, me ha ido aceptando y ya me deja hasta ponerme sus vestidos, siempre y cuando no los impregne con mi fuerte olor corporal de vagabundo y chocho rancio.
¡Quiero mucho a mi madre!.
viernes
Fracasando
No consigo gustar a los responsables de Recursos Humanos de esta gran ciudad.
Y no lo entiendo porque cada vez me pongo más guapa: utilizo varias capas de maquillaje barato de color naranja para embellecer mi redonda cara de pan, uso sombras más llamativas, un carmín más femenino, adornos y complementos más barrocos y vestidos cada vez más cortos y ajustados que disimulen mis anchas espaldas de hombre.
Pero parece que ir hecha una furcia y llevar a las entrevistas regalos comprados en las tiendas de los chinos, no está dando los resultados esperados.
Eso tiene un nombre: discriminación.
Nada tienen que ver mi escaso nivel educativo, mis nulas habilidades laborales, mi limitado intelecto, mi halitosis putrefacta ni ese intenso olor a coñito sucio sardinero que emana de mi entrepierna y que tanto gusta a los marineros jubilados y decrépitos que deambulan y me dicen cosas por el puerto.
Si no me cogen es porque soy un travesti, sin más ni más.
Voy a poner una denuncia. Es la única salida que tengo: denunciar y poner como excusa que soy un travesti.
Creo que denunciando podré ser alguien en la vida.
A pesar de todos los problemas sociales con los que debo enfrentarme, soy feliz.
Gracias por seguirme, amigos.
domingo
En la entrevista de trabajo
Me he puesto más guapo que nunca: me he maquillado para tal ocasión y mi cara de luna llena está más bronceada, más morena. Un efecto muy natural que sin duda será un éxito para la entrevista.
Estoy nervioso…digo nerviosa. ¡Ya no sé ni lo que digo!
Mi vestuario también ha sido escogido con sumo cuidado: el look total. Toda de verde- maricón.
En Li-Nong tenían un modelito de 9,95 € bellísimo, muy alegre y vistoso con mensajes en inglés en plan moderno, aunque no sé bien lo que pone. Es el vestido ideal para una entrevista de trabajo. Los pendientes y colgajos van a juego.
Sé que con mi desparpajo habitual, mi estilismo impecable, mi currículum y mi olor a coño triunfaré.
Me siento bella, radiante.
Feliz.
Gracias por todos vuestros apoyos.
martes
La hora de la ducha.
Es la hora de la ducha. Mi fuerte olor corporal a sobaco sudado y chumino sucio se mitigan con mi duchita diaria. Aunque como no uso apenas jabón ni esponja y me seco con toallas sucias que huelen a trapo, realmente no acaba de eliminarse mi pestilencia habitual.lunes
De noche

Por la noche me pinto un poco más de lo habitual para dejar a todos flasheados.
Mientras ponen mi música bakala favorita, comparto la pista con los ultras de Moncloa, en un ambiente agradable y cordial.
Cuando ponen mis cantaditas preferidas me pongo a cantarlas con mi voz...sí ya sé que tengo voz de macho arriero, pero no lo puedo evitar.
Todos mis amigos dicen que canto bien y yo me lo creo, claro.
Mi fuerte olor corporal es aún más intenso con el calor de la pista y eso me hace ser más atractiva, estoy segura de ello.
Me gusta la noche, me gusta bailar y creerme una gran artista a la que todos admiran.
Es mi mundo de fantasía, de la que soy protagonista absoluta.
A pesar de todo, soy feliz. Muy feliz.