viernes

Fracasando

No sé qué es lo que pasa.
No consigo gustar a los responsables de Recursos Humanos de esta gran ciudad.
Y no lo entiendo porque cada vez me pongo más guapa: utilizo varias capas de maquillaje barato de color naranja para embellecer mi redonda cara de pan, uso sombras más llamativas, un carmín más femenino, adornos y complementos más barrocos y vestidos cada vez más cortos y ajustados que disimulen mis anchas espaldas de hombre.
Pero parece que ir hecha una furcia y llevar a las entrevistas regalos comprados en las tiendas de los chinos, no está dando los resultados esperados.
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Eso tiene un nombre: discriminación.
Nada tienen que ver mi escaso nivel educativo, mis nulas habilidades laborales, mi limitado intelecto, mi halitosis putrefacta ni ese intenso olor a coñito sucio sardinero que emana de mi entrepierna y que tanto gusta a los marineros jubilados y decrépitos que deambulan y me dicen cosas por el puerto.
Si no me cogen es porque soy un travesti, sin más ni más.
Voy a poner una denuncia. Es la única salida que tengo: denunciar y poner como excusa que soy un travesti.
Creo que denunciando podré ser alguien en la vida.
A pesar de todos los problemas sociales con los que debo enfrentarme, soy feliz.
Gracias por seguirme, amigos.

domingo

En la entrevista de trabajo

Hoy es un día muy especial. Son las 09:00 y estoy citado para una entrevista de trabajo.
Me he puesto más guapo que nunca: me he maquillado para tal ocasión y mi cara de luna llena está más bronceada, más morena. Un efecto muy natural que sin duda será un éxito para la entrevista.


Estoy nervioso…digo nerviosa. ¡Ya no sé ni lo que digo!
Mi vestuario también ha sido escogido con sumo cuidado: el look total. Toda de verde- maricón.
En Li-Nong tenían un modelito de 9,95 € bellísimo, muy alegre y vistoso con mensajes en inglés en plan moderno, aunque no sé bien lo que pone. Es el vestido ideal para una entrevista de trabajo. Los pendientes y colgajos van a juego.
Sé que con mi desparpajo habitual, mi estilismo impecable, mi currículum y mi olor a coño triunfaré.
Me siento bella, radiante.
Feliz.
Gracias por todos vuestros apoyos.

martes

La hora de la ducha.

Es la hora de la ducha. Mi fuerte olor corporal a sobaco sudado y chumino sucio se mitigan con mi duchita diaria. Aunque como no uso apenas jabón ni esponja y me seco con toallas sucias que huelen a trapo, realmente no acaba de eliminarse mi pestilencia habitual.
Sin maquillaje mi aspecto es un poco menos grotesco y ridículo, pero en cambio se me nota más que soy un hombre camuflado.
Mis tetitas aún son de niña, porque las hormonas no me están haciendo mucho efecto: es un rollo tener que estar pendiente de tomarlas todos los días y paso. Claro, así tengo esa pinta de engendro asexuado que tengo, es lógico.
Me habéis pillado in fraganti, de modo que me tapo lo de abajo para mantener el misterio: ¿tendré rajita o pito?...Ah...misterio, misterio.
Soy muy feliz. Gracias por seguirme, cariños.

lunes

De noche

En la Discoteca soy otra: mucho más atrevida. Me lanzo a combinar colores y complementos como ninguna mujer de las de verdad se atrevería a hacer...pero como ya os dije, soy una travesti muy osada.

Por la noche me pinto un poco más de lo habitual para dejar a todos flasheados.
Mientras ponen mi música bakala favorita, comparto la pista con los ultras de Moncloa, en un ambiente agradable y cordial.
Cuando ponen mis cantaditas preferidas me pongo a cantarlas con mi voz...sí ya sé que tengo voz de macho arriero, pero no lo puedo evitar.
Todos mis amigos dicen que canto bien y yo me lo creo, claro.
Mi fuerte olor corporal es aún más intenso con el calor de la pista y eso me hace ser más atractiva, estoy segura de ello.
Me gusta la noche, me gusta bailar y creerme una gran artista a la que todos admiran.
Es mi mundo de fantasía, de la que soy protagonista absoluta.
A pesar de todo, soy feliz. Muy feliz.

martes

Esperpento in yellow


Aquí me véis, hecha toda una mujer fina y estilosa, ataviada con modelitos del Li Nong, una tienda de ropa barata y trapillos made in China de lo peor (aunque para mí, bien me vale). Los accesorios son de "Todo a 1 €uro". Y es que ser travesti implica toda una dedicación para combinar colores y estilos sin gastar demasiado.


Precisamente en esta tienda de "Todo a 1 €uro" compro mis maquillajes baratos con los que me pintarrajeo como una payasa toda mi cara. Maquillaje que destrozarían cualquier epidermis, aunque mi cutis y yo ya estamos acostumbrados al cutrerío salchichero.
Mi perfume, mezcla de fragancias de 60 céntimos y olor a suciedad corporal, atrae por igual a moscas y hombres sin escrúpulos de las tabernas más lúgubres del barrio.
A pesar de todo, soy feliz. Muy feliz.