Es la hora de la ducha. Mi fuerte olor corporal a sobaco sudado y chumino sucio se mitigan con mi duchita diaria. Aunque como no uso apenas jabón ni esponja y me seco con toallas sucias que huelen a trapo, realmente no acaba de eliminarse mi pestilencia habitual.Sin maquillaje mi aspecto es un poco menos grotesco y ridículo, pero en cambio se me nota más que soy un hombre camuflado.
Mis tetitas aún son de niña, porque las hormonas no me están haciendo mucho efecto: es un rollo tener que estar pendiente de tomarlas todos los días y paso. Claro, así tengo esa pinta de engendro asexuado que tengo, es lógico.
Me habéis pillado in fraganti, de modo que me tapo lo de abajo para mantener el misterio: ¿tendré rajita o pito?...Ah...misterio, misterio.
Soy muy feliz. Gracias por seguirme, cariños.